El suelo pélvico es un conjunto de músculos, ligamentos y tejidos conectivos que forman una especie de «hamaca» en la base de la pelvis. Sostiene la vejiga, el útero y el recto, y colabora en el control de la orina y las heces.
En la vida cotidiana casi no pensamos en él… hasta que aparece una fuga al toser, una sensación de pesadez o molestias tras el parto. Entonces cobra protagonismo.
Qué funciones cumple
- Soporte: mantiene en su sitio los órganos pélvicos.
- Continencia: ayuda a cerrar uretra y ano cuando no queremos evacuar.
- Estabilidad: trabaja con el diafragma y el abdomen en la postura y la respiración.
- Sexualidad: interviene en la sensibilidad y el tono muscular íntimo.
Por qué puede debilitarse
No hay una sola causa. Entre los factores más frecuentes están el embarazo y el parto, la menopausia (menos estrógenos), el estreñimiento crónico, la tos persistente, el levantamiento de cargas con mala técnica, el sobrepeso y, en algunos deportes de impacto, la sobrecarga repetida.
También influye el sedentarismo: un músculo que no se usa tiende a perder tono, igual que cualquier otro.
Cómo saber si conviene prestarle atención
Algunas señales habituales: escapes leves al reír o correr, urgencia miccional, dificultad para retener gases, sensación de «bola» o pesadez vaginal, o molestias en relaciones sexuales. Ninguna de ellas debe normalizarse sin valoración.